Mujer y Vida Independiente

Las mujeres de la vida independiente

Autoras:: Agulló, Cr.; Arnau, S.; Díaz, Bl.; Gil, E.; y, Ojeda, T. Foro de Vida Independiente (Agosto 2008)

Somos un grupo de Mujeres de la Comunidad de Madrid, con DIVERSIDAD FUNCIONAL (no digamos "discapacidad" que no tenemos menoscabo en nuestra capacidad ni en nuestra "valía"), en este caso, física, que defendemos la VIDA INDEPENDIENTE de todas las personas como la mejor opción para sentir la DIGNIDAD EN NUESTRAS VIDAS.

En especial, por supuesto, queremos defender esa "Vida Independiente" para aquellas personas que tienen un mayor grado de diversidad funcional y, de entre ellas, y ya muy en concreto, del grupo de MUJERES.

La “Vida Independiente” significa que, con los apoyos humanos adecuados, las y los ASISTENTES PERSONALES, siempre y cuando estén autogestionados y sean plenamente gratuitos, nos ofrecen la posibilidad de tomar el control de nuestras vidas, en un plano de verdadera igualdad de oportunidades respecto de la demás Ciudadanía.

Es, desde esta Filosofía de Vida Independiente, desde donde podemos presentarnos tal y como somos, y con nuestras PROPIAS IDENTIDADES DE GÉNERO, y es, por tanto, desde donde se nos garantiza una VERDADERA INCLUSIÓN SOCIAL, de todas las personas con diversidad funcional, mujeres-varones, niñas-niños, adolescentes...

En el caso específico de las mujeres, necesitamos que dicha Filosofía “de vida” se consolide en nuestra cultura general, porque nos urge acceder al ámbito académico y laboral “sin ningún tipo de discriminación”. ¡Queremos, en definitiva, ser MUJERES de pleno derecho, ACTIVAS E INDEPENDIENTES! Que no se nos considere, como hasta ahora, como simples objetos de servicios sociales cuyas necesidades se limitan a comer, beber, estar limpias y descansar mirando la vida pasar por la ventana.

Necesitamos potenciar al máximo nuestras posibilidades reales: nuestra forma específica de ser y de estar en este mundo.

Queremos decidir sobre nuestras vidas, atendiendo a nuestros sentimientos, a nuestros anhelos, nuestra vocación, etc., siempre, con total libertad.

Si, así lo deseamos, queremos tener la posibilidad de emanciparnos, tener pareja, ser madres, disfrutar de nuestra sexualidad, adquirir responsabilidades personales y/o profesionales … En definitiva, queremos crearnos a nosotras mismas, y desarrollar nuestras feminidades, a través de nuestras identidades específicas : ciclos vitales distintos (niñez, adolescencia, juventud… mayores); otras realidades, etc. Todo ello, es posible si existe para nosotras una “Vida Independiente”, la cual, ya está probada y demostrada en diferentes países y culturas, así como en la propia Comunidad de Madrid.

Cuando tienes una gran diversidad funcional, puedes seguir siendo tú misma en lo más profundo de la expresión de tu feminidad, como ser completo e individual, te puedes maquillar, si alguien lo hace por ti (pero, tú, dirigiendo la operación); vestirte provocativa y sensual, o como ejecutiva, si alguien te ayuda a hacerlo; acicalarte, tal y como a una le gusta; prepararte, a ti y a tu casa, para poder mantener una relación sexual, si así se deseara...

No podemos seguir estando metidas "en el cajón de las y los diferentes", ni, sobre todo, sin condición de género ni de sexo, con la losa de la etiqueta que te imprime una sociedad que te considera una "carga", siempre asexuada, y que sólo te "permite sobrevivir", eso sí, haciéndote sentir culpable por "no poder desarrollar el rol femenino tradicional" tal cual se espera.

Las y los Asistentes Personales, hacen posible que nos planteemos proyectos de vida, en los que poder desarrollarnos como mujeres e incluir a aquellas personas que queramos que formen parte de nuestra vida (familiares, amantes, parejas, hijos/as, amistades, compañeros/as de trabajo y/o de estudio...).

La “Vida Independiente”, a través del control de los Servicios de atención que nos ofrecen nuestras y nuestros Asistentes Personales, nos previene de todo tipo de violencia de género, dándonos libertad de acción y elección.

Las y los Asistentes Personales, son un medio para ejercer el DERECHO a una VIDA INDEPENDIENTE y a SER INCLUIDO/A EN LA COMUNIDAD (Convención de Derechos Humanos de personas con diversidad funcional, ONU, diciembre de 2006, Art. 19). Muchas leyes y normativas internacionales apoyan nuestros derechos.

“Lo personal, es político”, pero..., también, “lo político, es personal”, con lo cual, queremos formar parte activa del ámbito privado, y del público, en los mismos términos que las demás ciudadanas y ciudadanos.

No queremos ser las eternas cuidadoras “invisibles”. Como tampoco aceptamos que nadie nos imponga un modelo único de “cuidarse a una misma”.

Queremos comprometernos públicamente con nuestros ideales; participar en el ámbito socio-político, cultural y económico, de nuestro entorno. Porque, el FEMINISMO DE LA DIVERSIDAD FUNCIONAL tiene que hacerse su espacio en los contextos feministas de nuestro tiempo para contribuir al enriquecimiento de la DIVERSIDAD FEMENINA HUMANA.

Pero..., también, buscamos desarrollar nuestro ámbito más privado: nuestra intimidad; nuestros deseos y anhelos; nuestros sentimientos; nuestras relaciones humanas más íntimas; tomar decisiones libres sobre nuestra maternidad y/o sexualidad; con quién convivir; dónde...

Para sentirnos Mujeres LIBRES, aun teniendo una gran diversidad funcional, y, para ser dueñas de nosotras mismas: nuestros cuerpos; nuestras mentes; nuestros sentidos; nuestras vidas... NECESITAMOS ROMPER CON EL SILENCIO, y la INVISIBILIDAD.

Las mujeres dentro del movimiento de vida independiente

Autora: Marita Iglesias, (Abril 2005)

¿Por qué tenemos que hablar específicamente de las mujeres?

Porque tradicionalmente ha venido siendo un colectivo en situación de exclusión social olvidado tanto por las políticas dirigidas a la erradicación de la discriminación por razón de discapacidad como por las que se dirigen a promover la igualdad entre hombres y mujeres.

La causa de la exclusión social de la mujer con diversidad funcional se debe buscar en los valores masculinos dominantes en las sociedades capitalistas. Su discriminación bebe de las mismas fuentes que la discriminación que sufren las mujeres en general, pero, además, se ve incrementado el peso de la losa de la marginación cuando se le suma el factor discapacidad.

Se habla de doble discriminación en el binomio mujer/discapacidad, pero también de múltiple discriminación porque a esos dos factores se le añaden otros como la etnia, la opción sexual, el lugar de residencia, etc., que vienen a aumentar la opresión sobre la misma persona.

Es evidente que la marginación de los hombres y mujeres con diversidad funcional es un hecho históricamente contrastado, que mantiene en la exclusión social a muchas personas y que desde ésta, es incompatible hablar de participación en plano de igualdad.

Las mujeres, además, tenemos que enfrentarnos a la infravaloración familiar, en las relaciones sociales, al desprestigio social por no cumplir con los modelos femeninos, a nuestro maltratador, a nuestras semejantes -las mujeres sin discapacidad-, a nosotras mismas..., pero sobre todo, enfrentarnos en situación de desigualdad frente a una ideología y cultura dominante, patriarcal, machista y despiadada que asume hipócritamente la diversidad humana, siempre que la pueda mantener bajo control.

Sin embargo, tanto el género como la discapacidad son construcciones sociales basadas y generadas por una ideología imperante en nuestra sociedad, pero como tales construcciones sociales, pueden ser moldeables y transformadas en otras con otros valores y simbología. Ahí se vislumbran las claves para empezar a romper la situación actual, dando lugar a otra donde hallemos nuevos equilibrios entre valores y respeto a la diferencia que permitan, entonces sí, una participación social de la mujer en plano de igualdad.

Como se dice en el documento del Foro de Vida Independiente "Ideas para una vida activa en igualdad de oportunidades. El futuro de la "inDependencia":

"En una sociedad democrática, plural y moderna, la participación de todos los miembros de la sociedad en todos los aspectos de la vida debe realizarse en igualdad de condiciones y con la misma libertad para elegir opciones. Además, esta igualdad de oportunidades y libertad de opciones debe mantenerse a lo largo de toda la vida de cada uno de los seres humanos que conforman la sociedad."

¿Qué condiciones tienen que darse para que esa participación social de la mujer se dé en igualdad de condiciones?

Poniendo en práctica el principio de igualdad de sexos que debe garantizar la igualdad de trato de hombres y mujeres sin potenciar a unos en detrimento de otras.

El principio de igualdad de oportunidades que tiene en cuenta que los diversos sistemas de la sociedad, el entorno físico, los servicios, las actividades, la información, la formación y la documentación se pongan a disposición de todos respetando la diversidad de los grupos sociales. El principio de igualdad de oportunidades debe asegurar que las necesidades de cada persona tienen igual valor y son poseedoras de los mismos derechos. Así, estamos hablando del derecho a ser educadas y formadas, a desempeñar un trabajo, a la disponibilidad de ayudas técnicas, a la asistencia personal, a no ser explotadas económica y socialmente, a no ser maltratadas ni sufrir abuso, a no ser esterilizadas involuntariamente y sin conocimiento, a poder adoptar, etc., es decir, el cambio de mentalidad es radical, debemos pasar de entender la sociedad como algo aparte de los grupos que ella misma excluye a entender la sociedad como el conjunto de los grupos que significan la diversidad humana. Si no, seguiríamos hablando de excluyentes y excluidos.

¿Qué participación queremos las mujeres?

La que las mujeres determinemos libremente tras reconocernos en la imagen elaborada por nosotras mismas y no por la sociedad machista. Demandamos el derecho a la libertad y la autodeterminación de poder decidir por nosotras mismas sobre nosotras mismas.

¿En qué sociedad?

En aquella en la que se encuentren referentes a los que podamos sumarnos. Uno de los problemas para la participación de la mujer es precisamente la ausencia de "semejantes", de modelos a los que seguir en esa sociedad que quiere integrarnos, normalizarnos.

La primera condición, pues, para lograr avances en hacia una participación igualitaria es la revalorización de la mujer con funcionalidad diversa; la promoción personal desde la familia; el reconocimiento de nuestras identidades, no encorsetada por patrones rígidos femeninos culturalmente ajenos; nuestro derecho a existir y a valorar positivamente nuestra existencia. En este sentido, nuestra participación pasa por un cambio cultural que propicie valores éticos basados en los derechos humanos y civiles, la justicia y la equidad que dignifiquen la condición humana.

¿En qué contribuye el Movimiento de Vida Independiente a la erradicación de la discriminación de la mujer?

La radicalidad, la innovación y la trasgresión de la filosofía del Movimiento de Vida Independiente está principal e incuestionablemente en interiorizar la conciencia del derecho a controlar la propia vida en el mismo grado, al menos, que se le reconoce a cualquier otro ser humano. Los conceptos de "autodeterminación" e "igualdad" que sustentan la filosofía del MVI, inspirados por los derechos humanos y civiles aportan un elemento liberador y facilitador de un cambio cultural que permita la eliminación de la discriminación de la mujer y la sitúe en la posición de partida, al menos, equiparable a la del hombre con diversidad funcional.

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Las mujeres con diversidad funcional defendemos la Vida Independiente

Las mujeres con diversidad funcional defendemos la Vida Independiente de todas las personas como la mejor opción para sentir la dignidad de nuestras vidas. Pensamos que la "perspectiva de género" debe estar presente en la realidad y desarrollo de la Filosofía de Vida Independiente. Esta Filosofía, y su práctica, es desde donde podemos presentarnos, las mujeres y hombres con diversidad funcional, tal y como somos.

Podemos mostrar nuestras propias identidades de género y nuestras distintas sexualidades. ¡Queremos ser mujeres de pleno derecho, activas e independientes! Que no se nos considere, como hasta ahora, como simples objetos de servicios sociales cuyas necesidades se limitan a comer, beber, estar limpias y descansar mirando la vida pasar por la ventana. Necesitamos potenciar al máximo nuestras posibilidades reales; nuestra forma específica de ser y de estar en este mundo.

Sí, así lo deseamos: queremos tener la posibilidad de emanciparnos, tener pareja, ser madres, disfrutar de nuestra sexualidad, adquirir responsabilidades personales y/o profesionales… En definitiva, queremos crearnos a nosotras mismas y desarrollar nuestras feminidades a través de nuestras identidades específicas: ciclos vitales distintos (niñez, adolescencia, juventud… mayores); otras realidades, etc. Todo ello es posible si existe para nosotras una “Vida Independiente”, la cual ya está probada y demostrada en diferentes países y culturas, así como en distintas comunidades autónomas en las que se han implantado proyectos sobre Vida Independiente.

La “Vida Independiente”, a través del control y autogestión de los servicios de atención que recibimos a través de nuestras/os Asistentes Personales, nos previene, en gran medida, de sufrir violencia, dándonos libertad de acción y elección. “Lo personal es político”, pero… también, “lo político es personal”, con lo cual, queremos formar parte activa del ámbito privado y del público, en los mismos términos que las demás ciudadanas y ciudadanos. No queremos ser las eternas cuidadoras “invisibles”. Como tampoco aceptamos que nadie nos imponga un modelo único de “cuidarse a una misma”. Queremos comprometernos públicamente con nuestros ideales; participar en el ámbito socio-político, cultural y económico de nuestro entorno.

Porque el feminismo de la diversidad funcional tiene que hacerse su espacio en los contextos feministas de nuestro tiempo para contribuir al enriquecimiento de la diversidad femenina humana. Para sentirnos mujeres LIBRES, teniendo una gran diversidad funcional, y para ser dueñas de nosotras mismas: nuestros cuerpos, nuestras mentes, nuestros sentidos, nuestras vidas...

Necesitamos romper con el silencio y la invisibilidad. En definitiva, queremos: ¡Nada sobre Nosotras sin Nosotras!

Manifiesto de las mujeres con discapacidad de Europa (1997).

El Manifiesto es una recopilación de recomendaciones destinadas a mejorar la vida de las mujeres y niñas con discapacidad de la Unión Europea. En su introducción plantea que "lo ideal sería que este Manifiesto sirviera de base para la acción política destinada a mejorar la situación de las mujeres con discapacidad en todos aquellos ámbitos en los que intervengan las políticas comunitarias. La ideologíatodos fundamental de este Manifiesto es la noción de derechos humanos e igualdad de oportunidades."

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l plan estatal de mujeres con discapacidad, del IMSERSO (2007).

Partiendo del reconocimiento de una situación específica; una doble discriminación de la mujeres con discapacidad, el Plan dispone una serie de medios para "favorecer el acceso a la igualdad de oportunidades y el disfrute pleno de los derechos, de este colectivo de mujeres."

A grandes rasgos, incluye medidas de acción positivas y de carácter transversal.

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La violencia doméstica e institucional hacia personas con algún tipo de discapacidad, síntesis y propuestas (2004)

Autora:Mar Dalmau Caselles, 2004,

Con relación a la violencia doméstica, la autora llama la atención sobre la doble discriminación que sufren las mujeres con discapacidad. Los malos tratos en las mujeres discapacitadas, señala, están muy ocultos pero no son menos frecuentes que los que sufren las mujeres sin discapacidad. La imposibilidad de denunciarlos por falta de accesibilidad física y social; porque se duda de su credibilidad; por falta de apoyos en la denuncia o por miedo a las consecuencias derivadas de que la agresión, la mayoría de los casos, viene de familiares o de parte del personal que atiende en las residencias son, entre otras, las causas de esta opacidad. Así las cosas, el objetivo del trabajo "es poner un granito en la dura tarea de llegar a la plena igualdad de género y conseguir que nuestro colectivo no sea un subgrupo al que haya que tratarse de distinta manera del resto de las mujeres." "Somos una minoría que tenemos mucho que aportar y debemos estar presentes en todos los actos, foros, etc., donde se requiera nuestra presencia", apunta la autora.

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